Un estudio sugiere que los suplementos de yodo aumentan los niveles bajos en mujeres tras el embarazo

3 abril, 2021

El estado de yodo en mujeres embarazadas y en el posparto es insuficiente según un nuevo estudio realizado en Noruega. Los resultados revelan que se necesitan alrededor de 18 meses para que se alcancen los niveles adecuados durante el embarazo.

 

Investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas de Noruega encontraron que el nivel de yodo es más bajo en las mujeres seis semanas después del parto. Según los resultados de sus análisis, los suplementos compuestos por leche y yodo podrían ser efectivos para elevar los niveles del mineral.

 

De cara a la investigación llevada a cabo por un grupo de expertos noruegos, ninguno de los siguientes factores se relacionó con el estado de yodo del niño 18 meses después del parto: el estado de yodo de las madres, los hábitos alimenticios o la exclusión de la leche y los productos lácteos.

 

Los niveles de yodo durante el embarazo

 

La investigadora del Instituto de Investigación Marina de Noruega, Inger Aakre, ha matizado que “pasó mucho tiempo, unos 18 meses, antes de que tuvieran los mismos niveles de yodo que tenían durante el embarazo”. Se trata de un período en el que la necesidad de yodo aumenta, pero no es habitual que aumente la ingesta de las mujeres. “El nivel de yodo, que quizás era demasiado malo desde antes, será aún más bajo. Los niños tenían un buen estado de yodo cuando tenían 18 meses”, ha declarado Aakre.

 

Por su parte, la Red Global de Yodo ha identificado la deficiencia del mineral como prevalente en Europa, especialmente entre las mujeres embarazadas. De hecho, estudios recientes relacionan la ingesta subóptima de yodo materno durante el embarazo con un desarrollo infantil deficiente, especialmente en el área de las habilidades lingüísticas.

 

Los niveles de yodo para el bebé

 

Los bebés son vulnerables a la deficiencia de yodo debido a sus pequeñas reservas de yodo tiroideo. En este caso, también entran en juego la alta rotación de tiroxina y las altas necesidades de yodo por peso corporal, en comparación con otros grupos de edad.

 

Por lo tanto, los requerimientos de yodo son elevados en el embarazo, debido al aumento de la síntesis de hormonas tiroideas, la transferencia de yodo al feto y el aumento de la filtración glomerular. Esto puede provocar un aumento de las pérdidas urinarias en la mujer. Además, las necesidades de yodo también aumentan durante la lactancia, ya que el mineral se secreta en la leche materna y sirve como una fuente de yodo crucial para el lactante.

 

Recomendaciones de nutrición

 

Las Recomendaciones de Nutrición Nórdicas (NNR) recomiendan una ingesta de yodo de 175 microgramos (μg / día), mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja 250 μg / día para las mujeres embarazadas. Profesionales del campo que trabajan en la Universidad Metropolitana de Oslo y en la Universidad de Oslo, midieron el estado de yodo mediante la concentración del mineral en la orina (UIC) durante el embarazo (tamaño de la muestra (n) = 1,004),

 

La UIC también se midió en mujeres, que fueron seis semanas después del parto (n = 915), seis meses después del parto (n = 849), 12 meses después del parto (n = 733) y 18 meses después del parto (n = 714). Por otra parte, la UIC de los bebés también se evaluó a los 18 meses de edad (n = 416), ya que se recopilaron datos dietéticos y prácticas de lactancia durante el embarazo.

 

El equipo descubrió que el nivel de yodo era insuficiente tanto en las mujeres embarazadas como en el posparto. Descubrieron que la UIC se encontraba en su nivel más bajo 6 semanas después de parto, mejorando gradualmente con el tiempo. La ingesta de leche y el uso de suplementos que contienen yodo aumentaron las probabilidades de tener un IUI superior a 100 (microgramos por litro) μg / L.

 

Suplementos de yodo

 

Los investigadores han subrayado que “las mujeres que excluyen la leche y los productos lácteos de sus dietas y / o no usan complemento a base de yodo pueden estar en riesgo de sufrir deficiencia” de este nutriente. “Es posible que las mujeres también tengan un mayor riesgo de disfunción tiroidea y de concebir hijos con un estado de desarrollo no óptimo”, han añadido.

 

Aakre ha hablado sobre el estudio, insistiendo en que “el hecho de que tengamos tantas mediciones repetitivas en la misma persona significa que podemos decir con certeza que tienen muy poco yodo. No es solo una muestra aleatoria”. Por ello, la experta noruega afirma que “las mujeres que tenían más yodo eran las que habían tomado suplementos de yodo. Tenían un promedio de aproximadamente 20 microgramos más en la orina que aquellas que no lo tomaron”.

 

En resumen, “había una gran diferencia en el estado del yodo entre las mujeres que habían tomado suplementos y las que no los habían tomado”. Al discutir los resultados, el equipo esperaba que el nivel de yodo fuera más bajo a las 6 semanas después del parto, debido al aumento de la pérdida de yodo durante la lactancia. Además, el estado de yodo disminuyó con el avance de la gestación, a medida que aumentaron la pérdida renal y la demanda fetal de yodo.

 

Conclusiones

 

Para finalizar, el equipo destacó los beneficios de tomar suplementos que contienen yodo, leche y productos lácteos dos veces al día. Sus resultados pueden ser más evidentes y positivos que en aquellas personas que tan solo toman un complemento diario. Los investigadores sugieren que esto “aumentó significativamente las probabilidades de tener UIC por encima de 100 μg/L”.

 

Se ha descubierto que los suplementos y los productos lácteos son las principales fuentes de yodo en las mujeres embarazadas y lactantes en Noruega. De manera similar, en un estudio en el que se incluyeron mujeres embarazadas de tres grandes cohortes en Europa, la ingesta de leche y productos lácteos fue el principal determinante dietético del estado de yodo.

 

Referencias

 

Aakre I, Morseth MS, Dahl L, Henjum S, Kjellevold M, Moe V, Smith L, Markhus MW. Iodine status during pregnancy and at 6 weeks, 6, 12 and 18 months post-partum. Matern Child Nutr. 2021 Jan;17(1):e13050.

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