La vitamina D influye en el microbioma intestinal del bebé, según un estudio

14 marzo, 2021

Un estudio de cohorte de 1.157 bebés descubrió que la suplementación con vitamina D está asociada a cambios bacterianos en el microbioma de un bebé. Los cambios detectados pueden influir en la susceptibilidad al asma o en infecciones virales respiratorias.

 

La vitamina D es uno de los nutrientes clave para la salud de los niños y juega un papel importante en la vida temprana, apoyando el metabolismo óseo y el desarrollo saludable del sistema inmunológico del bebé. Como tal, la mayoría de los bebés en América del Norte reciben suplementos de vitamina D después de las recomendaciones de que todos los bebés amamantados reciban 400 UI al día, una cantidad que también está presente en las fórmulas comerciales para los más pequeños. Sin embargo, la suplementación infantil con vitamina D durante la lactancia no es una práctica común en varios países europeos, incluidos Italia y España.

 

La investigación in vivo ha resumido el impacto de la vitamina D en la microbiota intestinal de los mamíferos, pero solo incluyó evidencia de dos estudios en bebés humanos. Mientras tanto, un estudio humano más reciente ha identificado la suplementación prenatal con vitamina D como un importante predictor de variación en los perfiles microbianos intestinales de los bebés.

 

La vitamina D y los bebés

 

Ahora, los investigadores han arrojado luz sobre la influencia de la suplementación con vitamina D en el microbioma intestinal en desarrollo de un bebé. Esto ha sido gracias a un estudio del CHILD Cohort Study, el estudio de cohorte de nacimientos multidisciplinario y poblacional más grande de Canadá. Para su elaboración se siguió a casi 3.500 niños desde antes del nacimiento hasta la adolescencia, con el objetivo de descubrir las causas fundamentales de las enfermedades crónicas.

 

El estudio, publicado en Gut Microbes, encontró que la suplementación con vitamina D se asocia con cambios de composición en el microbioma de un bebé. Concretamente, se encontró una menor abundancia de la bacteria Megamonas (un género de bacterias Firmicutes clasificadas dentro de la clase Negativicutes) a los tres meses de edad.

 

Para el desarrollo de la investigación, los autores examinaron muestras fecales tomadas durante las visitas domiciliarias de 1.157 bebés. Descubrieron que la suplementación directa con vitamina D con gotas en los bebés se asoció con una menor abundancia de Megamonas. El resultado fue similar, independientemente de cómo se alimentó al bebé, es decir, amamantado o con alimentación a base de una fórmula.

 

¿Qué es la bacteria Megamonas?

 

En palabras de la autora Anita Kozyrskyj, profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Alberta (Canadá) e investigadora del Estudio de cohortes CHILD, “se sabe poco acerca de Megamonas en la infancia, pero nuestra investigación sugiere que puede haber un vínculo entre esta bacteria y el asma o las infecciones virales respiratorias”. En este sentido, Kozyrskyj cree que la vitamina D puede ofrecer beneficios adicionales para la salud infantil, “y estos deben estudiarse más a fondo”.

 

Por otro lado, los investigadores también evaluaron la asociación entre la suplementación de vitamina D infantil y materna y la presencia de Clostridioides difficile (C. difficile) en el intestino de un bebé. “Algunos bebés llevan la bacteria C. difficile, que causa la diarrea, en sus intestinos, sin ningún síntoma”, ha matizado Kelsea Drall, primera autora del estudio.

 

Sin embargo, cuando los niveles de bacterias intestinales se desequilibran, esta bacteria en particular puede multiplicarse, causando enfermedades y aumentando la susceptibilidad a enfermedades crónicas durante la niñez.

 

Resultados en bebés amamantados

 

El estudio encontró que casi el 30% de los bebés portaban C. difficile, pero hubo una menor incidencia de la bacteria entre los bebés amamantados. No obstante, ni la suplementación infantil con gotas de vitamina D ni la suplementación materna con vitamina D durante el embarazo o después del parto se asociaron con la colonización por C. difficile. “Curiosamente, el consumo materno de leche fortificada con vitamina D fue el único factor que redujo la probabilidad de colonización por C. difficile en los bebés”, agregó Drall.

 

Según Kozyrskyj, la microbiota intestinal de un bebé sufre un cambio rápido en los primeros años de vida. Por lo tanto, es fundamental comprender los factores asociados con las comunidades microbianas que pueblan el intestino del bebé durante este período clave de desarrollo.

 

Como conclusión, los investigadores han apuntado que “los niveles bajos de vitamina D se han asociado con el virus sincitial respiratorio (VSR), una infección pulmonar común entre los bebés, y más recientemente, con la susceptibilidad a la enfermedad COVID-19”.

 

Cabe destacar que en el Estudio de cohorte CHILD, existe la oportunidad de seguir a los niños del estudio a medida que crecen. De este modo, se podrían comprender los cambios microbianos observados como resultado de las intervenciones dietéticas. Estos, a su vez, pueden estar asociados a los resultados de salud posteriores como el asma y las infecciones virales.

 

Referencias

 

Drall KM, Field CJ, Haqq AM, de Souza RJ, Tun HM, Morales-Lizcano NP, Konya TB, Guttman DS, Azad MB, Becker AB, Lefebvre DL, Mandhane PJ, Moraes TJ, Sears MR, Turvey SE, Subbarao P, Scott JA, Kozyrskyj AL. Vitamin D supplementation in pregnancy and early infancy in relation to gut microbiota composition and C. difficile colonization: implications for viral respiratory infections. Gut Microbes. 2020 Nov 9;12(1):1799734.

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